El problema de las tarjetas amarillas
“La hipocresía es el homenaje que el vicio rinde a la virtud”
Así que el club fue sancionado en la figura del singular Mourinho, al que se consideró, no creo que injustamente, inductor. A partir de aquello Collina dijo que ningún jugador podría decidir cuándo debía ser sancionado. Sin embargo, ¿cómo evitarlo? La primera prueba de fuego para ‘estrategia Collina’ en el gran fútbol fracasó. Piqué forzó en el 87’ de un Barça-Rayo (4-0) una tarjeta que le limpiaba con vistas a un Clásico. Lo hizo sin ninguna prudencia y con la complicidad visible, sonrisas mediantes, de Pérez Lasa. La buena intención de Collina no encontró apoyo. A la primera de cambio le falló Pérez Lasa. Y es que es difícil. Entre el escandaloso ‘ballet’ que montó Mourinho en Ámsterdam y la obscena complicidad entre Piqué y Pérez Lasa cabe un largo espacio de discreta simulación en el que el árbitro difícilmente puede entrar. Sí, hay al menos seis personas que piensan que Sergio Ramos y Xabi Alonso forzaron las tarjetas: Yo, Tú, Él; Nosotros, Vosotros y Ellos. Pero, ¿puede el árbitro reflejarlo así en el acta? Al fin y al cabo se hizo con cierto disimulo y decencia, no como en Ámsterdam. La hipocresía es el homenaje que el vicio rinde a la virtud, ¿no? Mourinho va aprendiendo a convivir.
El autor de este texto es Alfredo Relaño. Leer artículo en su fuente original blobic.com.
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